“Para esos adolescentes
existe un bajo deleite en compartir y exhibir un poco lo peor de sí mismos;
poco a poco el colegio va creando en cada cadete una horrible vergüenza de ser
manso, de ser bueno, de caer alguna vez en la execrable debilidad de
conmoverse…. Padres, tutores, oficiales, todos parecen estar de acuerdo en que
‘hacerlos hombres’ es apenas un eufemismo para designar la verdadera
graduación, el formidable cometido de la escuela: hacerlos crueles.” – Mario
Benedetti.
Benedetti tiene razón al describir La Ciudad y los
Perros de tal manera. En la novela de Vargas Llosa, los estudiantes de Leoncio
Prado se vuelven crueles y egoístas, lo cual en realidad es el único logro en
esta escuela por sus estudiantes. Además, para ocultar este función de la
escuela, los padres de los estudiantes tanto como los tenientes y los oficiales
usan el término ‘hacerlos hombres’.
Los estudiantes al llegar a la escuela tienen el
propósito de ‘volverse hombres’. En realidad, lo único que logran es
convertirse en unos seres inhumanos que todo lo que hacen lo hacen para
satisfacer sus propios intereses únicamente. Los estudiantes no son los únicos
en hacer todo por su bien, sino también los oficiales a cargo del colegio. Esto es porque los cadetes en realidad son hechos una reflexión de sus supervisores:
crueles y egoístas. Este egoísmo puede ser visto tras la muerte del “esclavo”,
Ricardo Arana. El padre de Arana va a la escuela ver la situación por la que está
pasando su hijo tras la bala. Sin
embargo, ni a sus padres los dejan verlo “No nos dejan verlo. Ni
siquiera a nosotros. No tienen derecho.” (Página 230). Poco después, antes que
se le informara a los padres, se les confirma a los estudiantes que el esclavo
ha muerto. La escuela les oculta la verdad a los padres de Ricardo para cuidar
la reputación del Leoncio Prado. Los oficiales dicen que la razón por la cual
se murió fue porque se disparó a si mismo por equivocación aunque no haya
lógica alguna tras esta asunción. El hecho que la bala haya impactado a Ricardo
por detrás le da poca credibilidad a la presunta razón por la que el muere. Sin
embargo, la escuela no lleva a cabo una investigación temiendo que haya sido un
asesinato y no solo un incidente. Este
es un comportamiento egoísta de parte de la escuela ya que evitan que sus
padres sepan la verdad acerca de la muerte de su hijo tan solo para no dañar su
reputación.
Además, el Leoncio Prado hace que sus estudiantes se avergüencen
de ser mansos y los hacen pensar que la única manera de sobrevivir es ser
crueles. Apenas los estudiantes entran a la escuela, ellos dicen que les cuesta
acostumbrarse. Esto es porque les cuesta dejar atrás su lado sensible y
sustituirlo con crueldad. En esta escuela cualquier tipo de comportamiento
manso es considerado una debilidad. Por esta razón, se comportan de manera cruel.
Su crueldad puede ser vista con el trato que recibe Ricardo Arana por el resto
de los estudiantes. Los cadetes maltratan a Ricardo sin piedad, como se puede
palpar con el sobrenombre que le otorgaron. Un ejemplo que refleja claramente
esta crueldad hacia el esclavo es cuando Paulino le dice a Alberto “Te has traído
a tu putita (Ricardo) –dijo-. ¿Qué vas a hacer si la violamos?” (Página 137). No solo es Paulino el que
trata al esclavo de esta manera sino también todos los estudiantes. Por este
motivo, es evidente la crueldad que el Leoncio Prado les ensena a sus cadetes
al ‘hacerlos hombres’.
La crítica de parte de Mario Benedetti hacia los personajes
de La Ciudad y los Perros muestra la verdad acerca del Colegio Militar
Leoncio Prado. Es decir, los estudiantes se transforman en seres crueles y egoístas
y dejan atrás su lado manso. Los cadetes aprenden de los oficiales y se vuelven
egoístas al hacer todo por su propio bien. Por último, también se puede ver el comportamiento cruel
de los estudiantes a través de como tratan al esclavo, Ricardo Arana.